domingo, 2 de agosto de 2009

LULA CONTENTÓ A FERNANDO LUGO CON ESPEJITOS, DICE EL PT

Lugo se contenta con nuevos “espejitos” de Brasil
Los presidentes de Paraguay y Brasil, Fernando Lugo y Luiz Inácio Lula da Silva respectivamente, firmaron en Asunción un extenso documento de 31 puntos sobre cuestiones relacionadas a la represa “binacional” de Itaipú.

Recordemos que, según el Tratado de Itaipú firmado en 1973, a cada país le corresponde el 50 por ciento de la energía producida por la represa. El Paraguay utiliza solo el 5 por ciento de su parte y el Brasil el 95 por ciento. El “excedente” paraguayo es de 39 millones de megavatios hora y, de no modificarse el Tratado, está obligado a cederlo exclusivamente al Brasil, que paga un precio irrisorio.



Según un estudio de la ANDE, la compensación mínima que debe recibir el Paraguay, en base al precio de mercado (sin contar royalties, resarcimiento, gastos de explotación) es de 900 millones de dólares al año[1]. En total, según declaraciones del propio Lugo durante su campaña electoral, el “precio justo” se traducía en 1.800 millones de dólares anuales.



Es en base a estos datos que debemos analizar la reciente declaración conjunta, donde el Brasil triplica la desde luego irrisoria “compensación” al Paraguay por la cesión de su excedente de energía y expresa que se “estudiará” en un plazo de 90 días la posibilidad de una venta directa “gradual” de la energía paraguaya en el mercado brasileño. Además, se plantea la construcción de la línea de transmisión de 500 Kv en suelo paraguayo. Todos estos puntos, finalmente, quedan a consideración de ambos Congresos para su aplicación.



La nueva “compensación” sigue siendo una migaja



Según el acuerdo rubricado el sábado 25 de julio, se aumenta la compensación de 120 millones de dólares que recibe el Paraguay actualmente a 360 millones de dólares. Esto sería posible con la modificación del factor multiplicador (de 5,1 dólares a 15,3 dólares) que aplican los brasileños para efectuar la “compensación” por “cesión” de la energía paraguaya a Eletrobrás. Comparado estas cifras con lo que representa el verdadero “precio justo”, es claro que lo que se presenta como un logro “histórico” no pasa de ser una pequeña migaja.



La verdadera soberanía energética del Paraguay, ni siquiera es completa al vender sólo al mercado brasileño (cosa que no se concretó); ella se logra al poder vender a cualquier mercado. Sólo a manera de ejemplos de lo que vale la energía paraguaya en mercados “de terceros”, se puede colocar el reciente ofrecimiento de Chile de pagar entre 120 y 150 US$/MWh. El precio en el mercado brasileño fluctúa entre 60 y 70 US$/MWh. El Uruguay está pagando hoy más de 300 US$/MWh[2]. Sin embargo, el Brasil paga sólo 2.7 dólares megavatios hora.



Estando en pleno conocimiento de estas cifras, el gobierno de Lugo-PLRA y sectores de la prensa presentan el acuerdo como una “renegociación histórica” de la binacional. Tras la ceremonia en Palacio de López, Fernando Lugo dijo: “finalmente el Paraguay recuperará plenamente su soberanía sobre Itaipú” (ABC, 25/7/9).



Los avances que se obtuvieron son, sin duda, producto directo o indirecto de los años de lucha, de campañas, de foros y de la insistencia política del movimiento social paraguayo y sectores sociales brasileños. Sin embargo, el acuerdo que el gobierno de Lugo intenta vender como la panacea, es extremadamente limitado.



El gobierno de Lugo-PLRA aceptó un acuerdo que está muy lejos de satisfacer las históricas reivindicaciones paraguayas en Itaipú, como la de vender a precio de mercado la energía que le corresponde, la libre disponibilidad de comercializar a terceros su excedente y la revisión de la deuda espuria.



La misma sumisión



Fernando Lugo mantiene la misma política de sumisión a Itamaraty que los anteriores gobiernos. El gobierno colorado de Nicanor Duarte, a cambio de no tocar el Tratado, se contentó con el mismo “espejito” del “factor multiplicador” que se elevó de 4 a 5.1 dólares. Ayer, como hoy, esto por poco no se presenta con una comparsa.



La realidad es que el rimbombante acuerdo, en lo esencial, no toca ninguno de los intereses de la poderosa burguesía brasileña. Ésta es la razón por la cual Lula, “generosamente”, acepto suscribirlo.



El Tratado leonino se mantiene



El Tratado de Itaipú se mantiene inalterado, según la diplomacia brasileña hasta el 2023.



No se acordó ni se “avanzó” nada en cuanto a la deuda espuria de alrededor de 4 mil millones de dólares. Esto, sin contar el total de la deuda que, a pesar de todas las “amortizaciones” paraguayas, de 15.000 millones de dólares en 1986 subió a 18.701 millones de dólares en 2007.



Tampoco pasó de una posibilidad “la conveniencia de que la ANDE pueda gradualmente, a la brevedad posible, comercializar, en el mercado brasileño”. La reivindicación de que el Paraguay pueda vender directamente su energía a terceros mercados, según Lula, quedaría “a partir de 2023”.



Lula sigue manteniendo un acuerdo completamente desfavorable al Paraguay y que fue firmado por sanguinarias dictaduras militares. Lugo, sediento de presentar algún “logro” a pocos días de cumplir un año en el poder y de recibir un oxígeno financiero para su gobierno, pasa por encima de las principales reivindicaciones paraguayas que se basan, fundamentalmente, en la revisión total del Tratado. En otras palabras, se truncan intereses históricos a cambio de aumentar las migajas que alivien problemas coyunturales.



Lula, por su parte, al conceder estas migajas se lleva el rédito de gran benefactor latinoamericano: “Los países mayores tienen la obligación de ayudar a los países menores a dar un salto de calidad”, dijo el presidente brasileño en lo que se dio a llamar “la diplomacia de la generosidad”.



El camino es la movilización unitaria de ambos pueblos



Exigimos al gobierno de Fernando Lugo que el aumento de la “compensación” se traduzca en una disminución drástica del precio de la energía eléctrica que pagamos los consumidores paraguayos, así como en el aumento de la cantidad de energía y la ampliación de los segmentos sociales que acceden a la “tarifa social”.



Desde el Partido de los Trabajadores (PT) sostenemos que el camino para la renegociación total del Tratado de Itaipú; para conquistar el precio justo, la libre disponibilidad de la parte de energía producida por el Paraguay y la liquidación de la deuda ilegítima es la organización y la movilización conjuntas de los pueblos paraguayo y brasileño.



La vía diplomática demostró ser un camino muerto, un instrumento favorable a los intereses del empresariado brasileño, al cual capitulan los gobiernos paraguayos a cambio de pequeños balones de oxigeno financiero.



La lucha debe seguir tan firme como antes.



Comité Ejecutivo Nacional

Asunción, 27 de julio de 2009

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