jueves, 28 de mayo de 2009

FERNANDO LUGO: OBISPO CAÑIZARES JUSTIFICA LOS CASOS DE PEDERASTIA EN LA IGLESIA

FERNANDO LUGO: OBISPO CAÑIZARES JUSTIFICA LOS CASOS DE PEDERASTIA EN LA IGLESIA

No salgo de mi asombro cuando observo el grado de cinismo al que pueden llegar ciertos representantes de la infame Iglesia católica, concretamente de ese grupo reaccionario llamado Conferencia Episcopal. La desvergüenza a la que nos tienen acostumbrado últimamente los obispos españoles bien merece ya que, de alguna forma, se le ponga freno porque están pisoteando impunemente la dignidad humana, las libertades individuales y el sentido común. Y, sobre todo, parecen olvidar que estamos en un estado democrático y aconfesional, mal que les pese. No sé si es que las delirantes ideas teológicas provocan cortocircuitos neuronales o es que el alzacuello impide que la sangre riegue bien el cerebro, pero lo cierto es que las declaraciones del impresentable Antonio Cañizares, arzobispo de Toledo, que hace un rato he escuchado en los medios informativos, no tienen desperdicio. Son gravísimas. Utilizar el problema del aborto para tratar de restar importancia y justificar los abusos sexuales que un montón de curas salidos han cometido a unos 35.000 menores en Irlanda, me parece de una irresponsabilidad sin parangón. Es desviar el asunto hacia una cuestión que nada tiene que ver, ya que son problemas muy diferentes. Reconozco que, personalmente, no soy partidario del aborto, pero sí defiendo el derecho de una madre a decidir libremente la interrupción voluntaria de un embarazo no deseado, dentro de los márgenes establecidos por la ley. ¿Que tiene que ver, por tanto, el aborto con esos castigos físicos y abusos sexuales que se han infligido sistemáticamente a niños indefensos? ¿Cómo un obispo se puede permitir mezclar una cosa con otra para así restar gravedad a lo sucedido en Irlanda?... Porque sus palabras son bien claras: "No es comparable lo que haya podido pasar en unos cuantos colegios con los millones de vidas destruidas por el aborto". Es usted, señor Cañizares, quien compara ambas cuestiones. De camino, podía decir también que no son comparables las víctimas de la inquisición y de las cruzadas con la víctimas del aborto... O sea, un embrión de escasas semanas, que aún no es un ser humano y que ni siquiera tiene la menor actividad cerebral, le produce a estos traficantes de almas más compasión que un pobre niño -un ser humano que piensa y siente-, que está sufriendo terribles abusos sexuales. Semejante dislate clerical es resaltado acertadamente por Fernando de Orbaneja en su obra Lo que oculta la Iglesia (2002): "Según parece, se preocupan del ser durante los nueve meses de gestación, pero una vez nacido, le abandonan a su suerte o sirve como carne de cañón. Durante la II Guerra Mundial hubo campos de concentración y exterminio de niños, pero la Iglesia no levantó siquiera la voz para protestar airadamente". ¿Acaso no se han practicado abortos -y además ilegales- en conventos de monjas?... "El aborto está en desacuerdo con la ley de Dios", decía Juan Pablo II. Y hasta no hace mucho la Iglesia consideraba que es preferible la muerte de la madre en Gracia de Dios antes que abortar. Parece que esa implacable ley divina pasa de largo para los curas pederastas y los abortos practicados a monjas... Una vez más, la hipocresía católica, disfrazada de recta moral, trata de condenar aquello que no es delito y de encubrir aquello que sí lo es. Y creen estos insensibles curitas, faltos siempre de argumentos para afrontar los casos de pederastia que suceden un día sí y otro también en su perniciosa secta, que siguen fielmente a Cristo. Más bien deberían recordar sus palabras, sobre todo las que lanzó contra los fariseos: "¡Ay de vosotros, escribas y fariseos, hipócritas, que sois como sepulcros blanqueados, que por fuera aparecen hermosos, mas por dentro están llenos de huesos y de toda inmundicia!" (Mt. 23, 27)...

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